CAPITULO 1.
NARRA BLANCA.
Suena el despertador, y un rayo de sol se cuela por la ventana sin permiso, interrumpiendo mis sueños. Abro los ojos y en lo primero que me fijo es que el hombre de mis dueños está dormido a mi lado. Muy despacio me giro para ver el despertador. ¡No puede ser! -¡Ángel despierta vamos! ¡Son las 10:30 y mi madre llegará del trabajo en cuestión de minutos!- le dije histérica perdida. -Dios cariño, ¿qué forma de despertarme son estas? Con lo agusto que estaba soñando contigo. -Vamos dormilón, hay que recoger esto, que mira cómo lo dejaron ayer las chicas y tus amigos.- Y hablando de mis chicas, ¿dónde está Vero? Me dijo que me llamaría, y no da señales de vida. Aunque claro, con la resaca que llevo, no me extrañaría no acordarme bien de lo que me dijo...
NARRA VERO.
Estoy tumbada en el sofá, con la cabeza que me va a estallar en cuestión de segundos, esperando la llamada de mi queridísima amiga que ayer me dijo que me iba a hacer. Como siempre, tendré que acabar llamándola yo, porque me está empezando a preocupar.
-Empieza la llamada-
-¡Vero! ¿Dónde estás? Llevo esperando tu llamada desde las 9 de la mañana.- mentira, porque me había levantado más tarde, pero era para hacerle un poco rabiar.
-¿Cómo que esperando mi llamada? Si anoche fuiste tú la que dijiste que me llamarías, ¡me mandaste un sms!
-¿Un sms yo? Voy a buscar mi móvil, no me suena haberte mandado nada Vero.. ¡Ay Vero que he perdido mi movil! ¡Me lo han robado!
-A ver Blanca buscar bien que siempre te pasa lo mismo y al final, lo acabas teniendo tan cerca, ¡que si es un perro te muerde!
-Vero que no, que lo he buscado por toda la casa. Espera un momento que llaman a la puerta de casa, seguro que es Ángel que se ha dejado algo, enseguida te llamo.
-Fin de la llamada-
Bajé tan rápido como pude a abrir la puerta, y estaba en lo cierto, mi chico estaba en la puerta con algo en la mano, y con cara de pocos amigos...
-Ángel, ¿qué pasa? ¿por qué tienes mi móvil? Ven pasa.
-Cariño, tenemos que hablar, anoche no sé que pasó, pero la gente está empezando a decir cosas de mí y de Sara, y quiero dejarte claro que no hay nada entre ella y yo, y que nunca he querido a nadie como te quiero a ti.- se acercó y me besó.
-Tranquilo, siéntate y me cuentas todo. Sabes que nunca dudaría de ti.- le dije para que se calmara, aunque todo esto me olía muy mal.
A los pocos minutos de estar hablando con Ángel y que se fue de casa, me legó un sms de Vero. -Blanca tenemos que hablar, es sobre Ángel, llámame.
