One Dream
jueves, 11 de octubre de 2012
CAPITULO 14.
NARRA BLANCA.
Desperté al lado de Harry, envueltos entre las sábanas. La verdad es que me quedaría el resto de mis días ahí a su lado. Pero no podía ser, tenía que levantarme. Intentando no moverme demasiado para no despertarlo, me deshice de las sábanas, y fui al baño a asearme.
Cuando salgo, no veo a Harry en la cama, y pienso que quizá esté en la cocina desayunando, pero de repente alguien me coge por la espalda abrazándome.
-Buenos días, ¿qué tal ha dormido hoy mi princesa? -me susurra al oído con voz de dormido.
-A tu lado, ¿quien va a dormir mal? -le contesto girándome hacia él y besándolo. -¿Y tú que tal has dormido? -le pregunto separándome pocos milímetros de su boca.
-No había dormido mejor en mi vida. -dice sonriéndome divertido.
Bajé detrás de Harry a la cocina, y en la mesa estaba el desayuno preparado. Zumo de naranja, tostadas, fruta, incluso huevos con bacon.
-¿Y esto Harry? -le pregunto mirando la mesa, sorprendida.
-Bueno, mientras estabas en el baño, y creías que estaba dormido, he hecho todo esto. -dice poniendome una mueca e invitándome a sentarme a su lado.
-Cada día me sorprendes más rizitos. -le digo sacudiéndole los rizos y cogiendo mi vaso de zumo.
Mientras bebo, Harry no para de mirarme. Le veía las intenciones, pero estaba demasiado dormida como para reaccionar a tiempo. Así que aprovechó y me dio un golpe en el brazo tirando el zumo por toda mi camiseta.
-¡Harry! -grito poniéndome de pie y mirando mi camiseta. -Oh no. Esto no se va a quedar así escarolilla. -Cojo lo primero que tengo a mi alcance, un vaso de leche fría y se lo tiro por encima. -Bien, ya estamos en paz.-digo corriendo por la casa, con la camiseta empapada en zumo de naranja, y Harry detrás mía.
-¿Cómo que escarolilla? ¿Eso que es, nuevo? -dice corriendo detrás mía con el pelo pasado por leche fría chorreándole por la cara y por la camiseta. -¡Mira cómo me has puesto! Ven aquí..
-¿De verdad esperas que vaya? Me vas a matar. -le grito riéndome desde el otro lado de la mesa.
-Muy bien, cerraré los ojos, así no podré verte, y depende de lo que me hagas, te mato o no. -me dice cerrando los ojos.
Me acerco suavemente a él, y justo cuando estoy pasando por su lado, abre los ojos y me coge por atrás riéndose.
-¿Dónde crees que vas? -me dice al oído. Y me gira poniendo su boca casi en la mía. -¿No te parece que nos molesta un poco esta ropa tan mojada y pringosa? -dice deshaciéndose de mi camiseta y de la suya.
NARRA VERO.
Habían pasado 2 días desde que los chicos nos dieron esas sorpresas tan fantásticas en la discoteca esa noche. 2 días desde que Liam me guió por un camino de velas hasta llegar a él. Todo lo que hacían por nosotras era increíble. Definitivamente, teníamos los mejores novios que se podía tener.
-¿En qué piensas cariño? -dice Liam cogiéndome de la mano.
-En esa noche, en la de tu sorpresa. -le digo sonriendo.
-¿Te gustó? Pues aun te quedan unas cuantas más a mi lado señorita, vete acostumbrándote.
Me acomodé en su hombro, cuando de repente su móvil empezó a sonar.
Mientras hablaba me miraba, y eso me preocupaba. La cara que me ponía no era precisamente de felicidad. Tras 10 minutos hablando, por fin cuelga.
-¿Qué pasa Liam? ¿A qué viene esa cara? -le digo preocupada, sentándome en frente suya.
Liam me cogió de las manos, y se acomodó a mi lado. No entendía nada. ¿Qué podría haber pasado?
sábado, 15 de septiembre de 2012
CAPITULO 13.
NARRA CARMEN.
Cogí la nota y la guardé en un pequeño bolsillo de mi vestido. Emocionada me puse a buscar lo que en ella decía, dirigiéndome hacia la barra.
Nerviosa pedí un cubata. Con un poco de suerte, sería ese el cubata con la siguiente pista dentro.
-Aquí tiene señorita. -me dijo el chico de la barra, poniendo el cubata encima de una pequeña nota.
-¿Y esto? -dije cogiendo la nota y abriéndola.
-Bueno, doy por hecho que eres la chica de Zayn. ¿Verdad?
-Bueno, en realidad... da igual. Gracias. -dije leyendo la nota con una sonrisa.
¿Cómo sabía el camarero que era la ''chica'' de Zayn? Supuse que también habría visto las famosas fotos, o que Zayn le dijo algo sobre mí para distingirme de las demás.
Dejando pensamientos a parte, volví a leer la nota.
Espero que te haya gustado el cubata preciosa. Ya estás más cerca de mi, y eso me gusta. Sigue el pasillo que tienes enfrente de la barra. Al final te estaré esperando.
La cerré, y la guardé junto con la primera nota en el bolsillo. Me puse a mirar hacia la barra buscando el pasillo, y allí estaba. Cruzé a todas esas personas, y por fin estaba adentrandome en él.
Era larguísimo, y estaba un poco oscuro. Pero de repente, a cada paso que daba, se iba encendiendo una luz. Así, paso a paso, llegué hasta la meta. Y allí estaba, perfecto como siempre, sentado en una mesa para dos, adornada con velas y pétalos por todas partes. Era precioso.
-Wow Zayn. Esto es increíble. -dije acercándome, mirando alrededor.
-Bueno, quería que este momento fuese especial, ya sabes. -dijo sonriendome. -Ven, sientate. -dijo apartando la silla y haciendome sentar en ella.
-¿Especial?
-Si, tengo algo que decirte Carmen. -dijo cogiéndome la mano.
-Adelante, te escucho.
-Verás, desde que te vi el primer día en la playa, supe que para mi ibas a ser alguien especial. He encontrado esa cosa que necesitaba en ti Carmen. Tú ilusionas mi corazón. -dijo mirándome a los ojos, temiendo por mi reacción.
Me levanté, le abracé y le susurré al oído.
-Tú también ilusionas mi corazón Zayn. Te quiero. -dije separándome de él, buscando sus labios para besarle.
Nos fundimos en un beso, pero un beso especial. Nunca había sentido ese escalofrío recorriéndome todo el cuerpo. Poco a poco nos fuimos separando, y nos miramos sonriendo el uno al otro.
-Bueno, y ¿ué te parece si ahora cenamos? -dijo llamando a un camarero que estaba al otro lado de la puerta.
-Me parece genial. -le dije sonriendo.
La cena fue increíble. No podía creer que estuviese con él. Me sentía como en un sueño del que no me quería despertar en mi vida. A no ser que él siguiese a mi lado.
jueves, 14 de junio de 2012
CAPITULO 12
NARRA BLANCA.
Nerviosa cerré la nota y me puse a buscar lo que decía en ella. Había demasiados camareros, y empezaba a volverme loca. Llevaba unos diez minutos buscando por las chaquetas de los camareros y nada. Esa rosa no aparecía por ninguna de ellas. De repente, pasó por mi lado.
-¡Perdone! -dije gritandole al camarero.
-¿Si? -dijo él volviéndose hacia mi con cara de pocos amigos.
-Lo siento, me he confundido. -le dije al ver que no era una rosa blanca, si no una servilleta que sobresalía de su chaqueta.
Decidí ir a la barra a por algo de beber. Empezaba a estar sedienta de tanto andar y preguntar. Y los tacones me estaban matando.
-Que, ¿ya te has rendido? -me dijo una voz conocida por detrás.
Me giré y allí estaba Niall, pendiente de nuestro juego.
-Asi que tú también lo sabes... -le dije apoyandome en él y bebiendome parte del cubata.
-Si, pero no esperes que te diga nada. -me advirtió.
-Eh, que yo puedo solita. -le dije guiñandole un ojo divertida. -¿Y qué haces aquí solo?
-Bueno, en realidad... no estoy solo. -me dijo nervioso.
-¿Ah no? Pues que yo sepa por aquí no hay nadie... -dije mirando hacia los lados.
De repente una chica morena, muy guapa se acercó a nosotros.
-Pues aquí está. -dijo Niall cogiendo a la chica. -Esta es María.
-Vaya, sabes elegir eh. Encantada. -dije dirigiéndome a María. -Bueno pues os dejo solos. Tengo que encontrar a Harry.
Me alejé de ellos en busca de la famosa rosa. Y allí estaba.
Empecé a correr hacia el camarero, y al llegar enseguida supo que venía a por la siguiente nota.
-Supongo que esto es tuyo. -me dijo entregándome la segunda nota.
Rápidamente la abrí, y empecé a leerla.
Muy bien, veo que no te rindes tan fácil. Mira hacia arriba, ya estoy cerca.
Miré hacia arriba, y allí estaba. En una especie de balcón desde el que se podía ver toda la pista y la discoteca entera.
Me señaló unas escaleras que conducían al balcón. A cada escalón que subía, más eran los nervios que me recorrían de arriba a abajo.
Llegué al último escalón, y entré al balcón pasando por un pasillo lleno de fotos nuestras pegadas por las paredes. Iba mirándolas una a una, y de pronto Harry me cogió por detrás abrazándome.
-¿Te gusta? -me susurró al oído.
-Me encanta. -dije volviéndome hacia él para besarle.
-Pues aún hay más. Y mucho mejor que todo esto. -me dijo sonriendo.
-¿Más y mejor?
-Sí. ¿Preparada? -dijo separándose de mí.
Apartó mi pelo hacia un lado, y sacó un pañuelo del bolsillo.
-¿Otra vez ese pañuelo? Voy a darte otra vez el coñazo hasta llegar a la sorpresa... que lo sepas. -le dije riéndome.
-Bueno, lo soportaré. -dijo besando mi mejilla y colocando el pañuelo sobre mis ojos. -¿Ves algo?
-Nada de nada ricitos. -dije levantando mi mano intentado tocar su pelo.
-Muy bien, pues vamos preciosa. -dijo cogiéndome de la mano guiándome hacia ese lugar.
Se paró por unos segundos. Oí un ruido de llaves, y con ellas abrió una puerta.
-¿Ya hemos llegado? -le dije intentando quitarme el pañuelo.
-Si. Pero el pañuelo lo quito yo. -dijo riendo y tirando suavemente de él para quitar el nudo.
El pañuelo se cayó, y estábamos en una sala preciosa, llena de velas. Me quedé quieta, mirando todo.
-Bueno, ¿te gusta? -dijo Harry intentando llamar mi atención.
-Es demasiado Harry. Eres increíble. -dije mirándole.
-Te mereces esto y más. -dijo agarrándome de la cintura y besandome.
Me cogió en brazos, y me sentó sobre él en un sofá enorme. Empezó a quitarse la camiseta, y a desabrocharme la mía.
-Pero, puede entrar cualquiera Harry...
-Shh.. -dijo poniéndome su dedo sobre mi boca. -No va a entrar nadie. Nadie conoce este lugar.
Apartó su dedo de mi boca, y empezó a besarme el cuello poniéndome sobre él.
martes, 5 de junio de 2012
CAPITULO 11.
NARRA CARMEN.
Llegamos a una especie de cala, donde no había nadie. Era preciosa.
-¿Te gusta? -dijo Zayn cogiéndome la mano.
-Me encanta. Es preciosa Zayn. -le dije mirando hacia el mar, perdiéndome en él.
-Sabía que te gustaría. Este es mi sitio, siempre vengo aquí cuando las cosas van mal, o cuando echo de menos a mi gente. -dijo sin soltarme la mano. -Y no suelo traer a cualquiera... -añadió volviendo la cabeza suavemente hacia mi.
-¿Qué quieres decir con eso Zayn? -le dije confusa.
-No sé que me pasa contigo Carmen. Pero...
De repente alguien nos interrumpió. Y yo me quedé con las ganas de saber su respuesta.
-¡Chicos! Hay que irse, en media hora tenemos una entrevista Zayn. -dijo Louis cogiéndonos de las manos y llevándonos hasta el coche.
El trayecto a casa fue extraño. No paraba de preguntarme qué era lo que le pasaba a Zayn conmigo.
Llegamos a casa, y lo primero que hice fue darme una ducha, y tirarme en la cama a pensar en todo lo que había pasado hoy. Parecía todo tan irreal.
Estaba aún sin arreglar, con la toalla reliada por el cuerpo. Y de repente recordé las palabras de Isabel al bajarme del coche.
¡En una hora pasamos a buscarte!
Rápidamente miré el reloj, y sólo disponía de 10 minutos para arreglarme. Empecé a sacar ropa del armario, dejándolas caer por cualquier sitio. Hasta que por fin encontré algo que me gustaba.
NARRA BLANCA.
Iba de camino a casa de Carmen, recordando la sorpresa de Harry de esta mañana. Por lo que todo el camino fui con una sonrisa en la cara de oreja a oreja.
Cuando por fin llegué, lo primero que hice fue quitarme los tacones, y revolearlos por la habitación de Carmen. Me estaban matando los pies.
-¿Pero estás loca? ¿Como vienes desde tu casa hasta aquí con estos tacones? -dijo Carmen cogiendo un tacón en la mano.
-Ya sabes. Para presumir hay que sufrir cariño... -le dije tirándome en la cama y riéndome. -Estoy muerta, y todavía no ha empezado la noche.
-¿La noche? ¿Es que vamos a salir a la noche? -dijo señalando su ropa.
-Si, así que ya te puedes ir quitando esa ropa. -le dije sacando de su armario un vestido que me encantaba.
-Como usted mande señora. -dijo cogiendo el vestido, y entrando en el baño para ponérselo.
-No sé por qué no te cambias aquí delante mía... que no muerdo eh. Que a ti el único que te muerde es Zayn. -le dije divertida.
-¡Blanca! -gritó desde la puerta del baño tirándome lo primero que cogió. Un cepillo de pelo.
-¡Ay! ¡Pero si es verdad! Ya he visto las fotos... -le dije encendiendo mi móvil.
-¿Qué fotos? -dijo saliendo del baño corriendo.
-¿Que no las has visto aún? Pues son preciosas... -le dije burlándome un poco de ella.
-No, no, ¡no puede ser! -dijo tirándose en la cama.
-Vamos, que no pasa nada Carmen. Es imposible que estés con alguno de nuestros chicos y que segundos más tarde no haya ninguna foto vuestra. -le dije acariciándole el pelo, calmándola. -¡Asi que venga! Levanta de ahí, que las chicas ya nos estarán esperando.
Nos levantamos de la cama, cogimos todas nuestras cosas, nos pusimos los tacones, y salimos por la puerta.
Cuando llegamos a la discoteca, nos seguían muchas cámaras, y aunque intentabas evitarlas, o ignorarlas, era imposible. No paraban de preguntarnos por los chicos, e incluso había fans pidiendonos fotos y autógrafos. Todo era increíble.
Terminamos con todas esas fantásticas chicas, y nos adentramos en la discoteca. Había muchisima gente, entre ellas famosos y famosas. En cuanto entramos, un señor nos dejó una nota para cada una de nosotras. Corriendo las abrimos.
-¿Qué será chicas? -dije impaciente por abrirla y leerla. -La mía es de Harry.
Que guapa estás esta noche princesa. Sigue a un camarero que lleva una rosa en su chaqueta, te espero al final.
-Vaya, que bonito. La mía es de Zayn. -dijo Carmen leyéndola.
Buenas noches preciosa. ¿Te apetece jugar? Busca la siguiente pista en un cubata de la barra. Estaré esperándote en la meta.
-Dios, estoy temblando chicas. La mía es de Louis. -dijo Isabel emocionada.
¿Dónde está mi vida? No voy a aguantar mucho sin ti, así que encuentra un peluche de zanahoria por la discoteca. Te guiará hasta mi, te esperaré aquí.
-¡Mirad chicas! ¡La mía es de Liam! -dijo Vero gritando.
Hola mi niña. La reunión ha sido larga, te necesito. Sigue un camino de velas, y llegarás a la pista. Te esperaré, no me iré sin ti.
Nos miramos unas a otras sin poder reaccionar. Hasta que cada una salió corriendo hacia donde indicaba su carta. Impacientes por saber que nos esperaba.
lunes, 28 de mayo de 2012
CAPITULO 10.
NARRA BLANCA.
Estaba sentada encima de Harry, viendo pasar nuestras fotos por esa pantalla gigante, y con él cantándome al oído. ¿Qué más podía pedir? Tenía todo lo que quería, porque solamente le quería a él.
Terminó de cantar, y a la vez terminaron de salir todas las fotos.
-Es precioso Harry. - dije emocionada, besándole.
-Te mereces esto y más pequeña. Te quiero, no lo olvides. -me dijo sonriendo, haciendo que aumentasen mis ganas de besarle, y no separarme de él en toda la tarde.
Me acurruqué en él, en una manta que había puesto al lado de la pantalla. Ese era mi sitio. Mi sitio estaba en sus brazos.
-¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la orilla de la playa? -dijo Harry acariciándome el pelo.
-Me parece genial. -le dije levantandome.
NARRA VERO.
Mientras observaba a Zayn, que no paraba de mirar a Carmen mordiéndose el labio, Liam me hablaba. Pero no sabía exactamente de qué. No le estaba haciendo mucho caso.
-¡Vero, se acabó, lo dejamos! -me dijo gritando, muy serio. Y al decir eso, sentí como si me faltase el aire, no podía haber dicho eso.
-¡¿Qué?! -le dije girando rápidamente la cabeza hacia él.
-¡Bien! Por fin me haces caso... - dijo riéndose, y tirándose encima mía.
-¡Eres un imbécil! No vuelvas a hacerlo, por favor... -dije acercándome a su boca poco a poco.
-Sabes que no podría decirlo enserio Vero. -dijo acercándose más a mi, y besándome.
NARRA CARMEN.
Todo era increíble. Estaba en la playa con One Direction. Cuando antes sólo podía permitirme soñar con ellos. Mientras recordaba viejos tiempos con Vero y con Blanca, sentía que alguien me observaba. Me giré, y vi a Zayn sentado en su toalla, mirándome. Al ver que me di cuenta, él se levantó y se sentó a mi lado.
-¿Qué haces aquí sola señorita? -me dijo divertido.
-Pues Vero está con Liam. y Blanca está perdida por el mundo. Así que, me toca estar sola. -le dije sonriendo, un poco tímida.
-Eh, tranquila que no como. De momento... -dijo levantandose de la toalla, y dándome la mano para ayudarme a que me levantase.
-¿Dónde vamos? -le dije dándole la mano.
-¿No tienes calor? -dijo quitándose la camiseta.
Dejó la camiseta tiraba por la arena, y me cogió en brazos. Sin dejarme hablar, me llevó corriendo hasta el agua, y me metió entre las olas, sin soltarme en ningún momento.
-¿A ti no te daba miedo el agua? -le dije salpicandole con las manos.
-Bueno, no me meto con cualquiera en el agua. -dijo guiñandome un ojo.
Salimos del agua, y fui corriendo a por la toalla. Estaba helada. De repente, a lo lejos venían dos personas, de la mano. Y una de ellas me resultaba demasiado familiar. Cuando se acercaron más, me di cuenta de que era Blanca, y salí corriendo a abrazarla, dejando a Zayn en la toalla.
-¡Carmen! -gritó Blanca corriendo hacia mi, y abrazándome muy fuerte.
-¡Pero qué guapa estás! -le dije separándome de ella, y dándole una vuelta.
-¡Habló! -dijo volviéndome a abrazar.
-Bueno, creo que me he perdido algo... -le dije mirando hacia Harry, que estaba a un lado, mirándonos.
-Ah, si. Este es Harry Carmen. Mi novio. -dijo mirando a Harry y sonriendole.
-Espera, espera. ¿Tu qué? ¡¿Tu novio?! - dije intentando asimilar las palabras que Blanca me había dicho, y empecé a saltar de alegría.
-Si, su novio. -me dijo Harry acercándose a mi para darme dos besos. -¿Y tú eres?
-Yo soy Carmen, encantada cuñado. -le dije guiñandole un ojo.
-¿Cuñado? -dijo Harry confundido.
-Si, nos conocemos desde enanas, y siempre hemos estado juntas, así que somos como hermanas. -le dije intentado aclarar mi comentario.
-Bueno, pues encantado cuñada. -dijo guiñandome un ojo y haciéndonos pasar por delante a Blanca y a mi.
La tarde estaba siendo genial. Hasta que de repente Zayn me cogió de la mano, y me llevó a un sitio muy aislado, donde no había nadie.
martes, 22 de mayo de 2012
CAPITULO 9.
NARRA ISABEL.
Salí del baño, procurando que no me viesen ninguno de los chicos, y para asegurarme empecé a correr por medio del restaurante. En mi trayecto, un camarero se puso en medio de mi camino, haciendo que casi le tirara todo lo que llevaba en la bandeja.
-¡Lo siento señor! -le dije divertida, sin parar de correr.
Cuando por fin llegué a la mesa, me senté e intenté hacer como si nada hubiese pasado, pero Louis no paraba de mirarme, y reírse.
-¿No aguantas sin mí ni un minuto eh? -me dijo sin dejar de mirarme.
-Muy gracioso... - le dije poniéndole una mueca, y bebiendome el vaso de agua entero.
-¿Por qué corrías entonces? -dijo rellenándome el vaso de nuevo.
-Pues... es que... me he encontrado a Vero en el baño, y resulta que están los chicos aquí con ella y con Blanca.
-Si, mira Niall. -me dijo señalando hacia una mesa enorme, llena de todo tipo de comidas diferentes. Y nuestro querido Niall, probando un poco de todas. -¡Niall James Horan, se te va a poner el culo enorme! -gritó Louis haciendo que Niall se girara.
Niall enseguida vino corriendo hacia nuestra mesa.
-Vaya, vaya, que parejita tenemos por aquí... hasta con velas y flores. Esto promete eh. -dijo Niall pegándole en la espalda a Louis, y guiándome un ojo a mí.
De repente aparecieron todos los demás por detrás de Niall, como si se hubieran puesto de acuerdo.
Le mandé una mirada un poco asesina a mi hermana, le había dicho que me gustaría estar sola con Louis. Pero pensándolo bien, con los chicos no se estaba nada mal, así que les invitamos a que se sentaran todos, y terminamos de comer todos juntos.
-Bueno chicos, ¿que os parece si nos vamos a la playa? Hace un tiempo buenisimo, y no tenemos otra cosa que hacer... -dijo Zayn.
-¿A qué estamos esperando? -añadió Liam.
-A que yo termine de comer, por ejemplo. -dijo Niall metiéndose más comida en la boca, haciendo que todos estallásemos en carcajadas.
Cuando Niall terminó, los chicos fueron a pagar todo, impidiendo que lo hiciésemos alguna de nosotras. Louis me dejó su coche, para que Vero y yo fuésemos a casa a cambiarnos, mientras que ellos iban a la suya. Entramos por la puerta, y mis padres ya estaban en casa totalmente recuperados.
-¡Hola princesas! -dijo mi padre dándonos a las dos un beso en la frente. -Vero te ha llamado tu amiga Carmen. Me ha dicho que es importante, y que la llames.
NARRA VERO.
-¡Carmen!, ¡Venía hoy de España! No puede ser, se me ha pasado por completo, la voy a llamar enseguida. -dije subiendo a mi cuarto corriendo, y cogiendo el teléfono de casa.
No sé cómo se me había podido olvidar, llevaba esperando su llegada un año.
-Empieza la llamada-
-¡Carmen! Lo siento, lo siento, lo siento. Soy una idiota, se me ha pasado por completo. -le dije gritando, un poco histérica.
-Eh loca, tranquila. Que no pasa nada. Te he llamado hace 10 minutos, si llevase esperando más tiempo, pues igual si que te mataba. -dijo Carmen soltando una pequeña carcajada.
-Dios... esa risa... ¡hace un año que no la oigo! No puedo más, tengo que verte ya. Así que coge el bikini más sexy que tengas. Preparate, que nos vamos a la playa con One Direction baby. En media hora te espero abajo de tu casa, ¡no admito un no por respuesta! -dije colgando, antes de que me pusiese alguna excusa.
Isabel y yo nos preparamos en 10 minutos, con nuestros mejores bikinis, ansiosas por llegar ya a la playa con los chicos. Recogimos a Carmen de su casa, y después de dejarnos sin aire a base de abrazos, y más abrazos, me empezó a preguntar histérica perdida cosas de los chicos.
-Pero, pero, ¿cómo los conocéis?, ¿y son más guapos en persona? ¿a que sí? -dijo agarrándome del brazo, ablando muy rápido.
-Eh, ¡Carmen respira! -le dije riéndome, y tranquilizandola un poco. -Los conocemos porque yo estoy con Liam. -le dije con ánimos de que se calmara. Pero fue totalmente al revés. Se puso más nerviosa.
-¡¿Cómo que estás con Liam?! Liam, ¿ese Liam con el que tú yo y Blanca fantaseabamos sentadas en cualquier sitio escuchando Up All Night? No puede ser... ¡Vero! -dijo mirando hacia Isa, para ver si era verdad.
-Si cariño si, es todo verdad. -dijo Isa riéndose, sin dejar de mirar la carretera rumbo a la playa.
-A ver Carmen, ahora tranquila, no te pongas a gritarles a la cara por favor... -le dije cogiéndole de la mano.
-No no, me intentaré controlar, lo prometo. -nos dijo calmándose, y peinando su pelo, para estar perfecta para los chicos.
Aunque más perfecta no se podía estar. Era guapísima. Nunca me cansaré de decirlo, aunque ella lo niegue, como siempre.
Llegamos a la playa, y allí estaban los chicos. Liam detrás de Niall corriendo con arena mojada en la mano, queriéndosela tirar por la cabeza. Zayn escapándose de Louis, porque le quería meter en el agua. Definitivamente, eran geniales.
Nos vieron llegar, y Liam tiró la arena de su mano, para cogerme en brazos y llevarme al agua.
-¡Eh Liam espera! ¿no ves que traemos acompañante? -le dije intentando que me soltase.
-Oh si, y muy guapa por cierto, ¿cómo te llamas? -le dijo a Carmen con esa sonrisa que tenía siempre.
Carmen se quedó helada al verlos a todos tan cerca. No le salían las palabras. Pero ella siempre estaba hablando y riendo, así que no le costó reaccionar.
-Hola, soy Carmen, encantada.-le dijo a Liam devolviéndole la sonrisa, y acercándose a todos para darles dos besos.
Zayn no dejaba de mirarla de arriba a abajo, y le notaba un poco nervioso. No dejaba de morderse el labio inferior.
NARRA BLANCA.
Estaba increíblemente nerviosa. Todos los regalos que me hacía Harry me encantaban y este sería uno de mis favoritos. Lo intuía. Durante la trayectoria, Harry torcía de un lado a otro como si intentara que no supiera al lugar que íbamos. Y la verdad es que me divertía.
-Conduces como un borracho-dije yo riéndome.
Él soltó una carcajada ante la respuesta.
-Me las pagarás con tus comentarios. -dijo acercándose a mi y dándome un beso en la mejilla.
Y volví a reírme. Pasaron unos minutos y sentí que había parado el coche.
-¿Hemos llegado?
-Por supuesto mi princesa.
Y antes de que pudiera quitarme las vendas, Harry me lo impidió.
-Pero lo quiero ver...- dije impaciente.
-Todo a su debido tiempo... -dijo dándome la mano.
Y dicho esto me ayudó a salir del coche e impedirme darme un cabezazo contra el techo.
Para esto siempre era una torpe. Sentía cómo mi corazón se aceleraba cada vez que me decía al oído que ya estábamos cerca.
Y cada dos por tres le preguntaba si ya estábamos más cerca, pero él siempre me respondía con un beso en la mejilla.
Y hasta que por fin lo dijo.
-Ya estamos aquí.
Y antes de que pudiera quitarme la venda, lo hice yo a todo correr.
-Qué prisas- dijo empezando a reírse.
¡DIOS MÍO! No me lo podía creer. Había una alfombra roja con pétalos que hacían un caminito.
¡Y a los lados había velas! Era tan romántico...
-Sigue los pétalos haber a dónde te llevan. -me susurró al oído, poniéndome la piel de gallina.
-Harry.. ¡Esto es precioso! -dije emocionada.
Me sonría y me indicaba que siguiera los pétalos. Cada paso que daba, me ponía aún más nerviosa.
Y cuando llegué al destino casi me desmayé allí mismo. Era todo precioso. Había una mesa con velas preciosas. Y delante había una pantalla enorme.
-Había pensado en cenar, pero supongo que te habrás llenado..
Empecé a gritar como una loca y abracé a Harry con fuerza. Todo me parecía fantástico.
Pétalos, rosas, velas, cena romántica ¿Y qué más?
-Aún tengo más cosas para ti. Hoy es el día de sorprender a mi princesa.
Me apartó la silla y me ayudó a sentarme. Este día parecía un tipo de película romántica y me encantaba. Encendió la pantalla y las fotos que me había sacado con él varias veces salían una a una. Y de repente empezó a cantarme una canción. No podía, esto era demasiado...
sábado, 19 de mayo de 2012
CAPITULO 8.
NARRA ISABEL.
Llevaba todo el día con Louis, y no me cansaba de estar a su lado. No paraba de hacer cosas para que me olvidase de todo. Y después de lo de mis padres, lo que más necesitaba era alguien que supiese hacerlo. Estaba empezando a sentir algo hacia él, y no podía permitirme dejar escapar a una persona como Louis.
De repente, lo vi que me hacía muecas con la cara, como queriendo distraerme de algo.
-Louis, ¿qué haces? -le dije riéndome.
-Cariño es que estabas empanadisima, no sé en qué estarías pensando, pero debía de ser algo serio. -me dijo imitándome a la vez que conducía.
-¡Oye que yo no tenía esa cara! -dije pegándole un codazo en su brazo, para que dejase de imitarme.
-Ay que no... pero da igual, sigues estando preciosa de todas formas. -dijo mirándome a los ojos, apartando la vista de la carretera por unos segundos.
-¡Louis cuidado! -le dije gritando. Un coche nos venía de frente, y nos iba a comer.
Louis apartó la vista de mí y dando un volantazo para esquivar al coche me agarró la mano.
-¡Eres un peligro! -me dijo sin apartar la vista de la carretera.
-¿Yo? ¿un peligro? ¡Pero si has sido tú el que no paraba de mirarme a mi en vez de a la carretera! -le dije algo confusa, pero más tranquila con su mano agarrando a la mía.
-Por eso eres un peligro. Recuérdame que no te vuelva a traer de copiloto. No puedo dejar de mirarte ni un segundo, porque cuando lo hago me pierdo, y mira lo que pasa.- dijo aparcando el coche, y acercándose a mi para besarme.
Me quedé paralizada. Tanto que cuando se separó de mi, yo aún seguía con los ojos cerrados, asimilando ese beso.
-¿Tanto te ha gustado? -dijo Louis poniéndome morritos, haciendome que le volviese a dar otro codazo, pero esta vez más fuerte.
-¡Eres un imbécil! -le dije acercándome cada vez más a su boca. Me había quedado con ganas de más.
-Si quieres lo vuelvo a hacer... -dijo cogiéndome por la cintura, ya bajados del coche, y acercándome a él con delicadeza para volver a besarme.
Nos quedamos así, besándonos en medio del parking, como si sólo existiesemos él y yo, y el resto no importase nada.
-Ven. He reservado una mesa en mi restaurante favorito. Tú y yo solos. ¿Suena bien eh? -dijo cogiéndome de la mano, guiándome hasta la entrada.
-Lo que mejor suena es ese tú y yo solos. -dije dándole un beso en la mejilla.
De repente mi móvil empezó a sonar. Era mi hermana Vero. ¿Se puede saber qué quería? -me dije pensando hacía mi.
-Empieza la llamada-
-Díme hermanita. -dije algo divertida.
-¿Se puede saber dónde has estado todo el día Isabel? ¡Me tienes preocupadisima! Aunque bueno, por aquí me han dicho que estás en buena compañía... -dijo queriendo insinuar algo, con muchas risas de fondo.
-No empieces Vero, que nos conocemos. -le dije mirando a Louis, que no me dejaba hablar, porque no paraba de hacerme preguntas sobre quien era. -Si, estoy en muy buena compañía cariño, así que no te preocupes, luego nos vemos. -colgué antes de que empezase a bromear más de la cuenta, como siempre hacía cuando salía con algún chico.
Entramos al restaurante y era enorme. Precioso. Se nos acercó un camarero, y nos guió hasta nuestra mesa para dos. Era una mesa pequeña, lo suficiente para no estar demasiado lejos de Louis. Tenía en medio una vela, y una rosa roja al lado con una pequeña carta debajo.
Louis me hizo sentarme, cogió la rosa con la carta, y me la dio con una sonrisa en la cara.
-Vaya Louis, qué bonita. Muchas gracias. -le dije oliendo la flor, y abriendo la carta para ver que ponía dentro.
'Let me love you'.
Al leerlo, me emocioné, me levanté de la mesa, y fui a besarle. Era una declaración en toda regla.
Llegó la comida, y los dos hambrientos empezamos a comer. De repente Louis empezó a echarme agua en el vaso, y al verlo, me entraron ganas de hacer pis.
-Louis, tengo que ir al baño, ahora vuelvo.- le dije dándole un beso y corriendo hacia el baño.
Cuando por fin lo encontré, abrí la puerta y me metí en el primero que encontré. Pero la puerta no se cerraba bien, así que tuve que probar en el de al lado. Al intentar abrir la puerta, una voz muy conocida me respondió gritando.
-¡No! Está ocupado, enseguida salgo. -dijo una chica desde dentro.
La voz me resultaba demasiado familiar. ¡Era Vero!
-¿Vero? ¿Eres tú? -le dije pegándome a la puerta para oírla mejor.
-¿Isa? ¿Qué haces aquí? -dijo abriéndome la puerta. Ya había acabado.
-Muy bien. Hago pis, que no aguanto más, y te cuento todo. -dije tirándole mi bolso encima y cerrando la puerta corriendo.
Cuando salí, le enseñé la carta que me había escrito Louis, y empezó a gritar como una loca por todo el baño.
-¡¿Que estás con Louis?! ¡Si! ¡Lo sabía! -dijo cogiéndome de las manos para que saltara con ella de alegría.
-Shh loca, que esto es un sitio muy tranquilo Vero... -le dije poniéndole un dedo en la boca, haciendo que se calmara.
-Me alegro mucho por ti Isa. Por fin encuentras a alguien de verdad. Así que no lo dejes escapar, porque entonces seré yo la que te pegue. -me dijo poniendo una cara de enfadada falsa, haciéndome reír.
-Bueno enana, ¿y tú qué haces aquí? ¿con Liam pillina? -dije guiñandole un ojo, cogiéndole el bolso que le había tirado al entrar al baño.
-No tonta, estamos Blanca y yo con los chicos. Ahí, en la mesa de al lado de la barra. -me dijo señalándome la mesa. Sí, ahí estaban. Se hacían notar. Eran a los que más se les escuchaba.
-Bueno enana, que Louis me está esperando sólo en la mesa. No le voy a hacer esperar más. -le dije dándole un beso en la mejilla, y saliendo del baño sin que los chicos me viesen.
NARRA BLANCA.
No podía más, si no paraba de reír, me iba a explotar el estómago de lo que me dolía. Sentí mi móvil vibrar y lo cogí rápidamente pensando que era una llamada. Pero no, era un mensaje. Un mensaje de Harry, que estaba en frente mía sonriendome divertido con su móvil en la mano. Le devolví la sonrisa, y fui a leer el mensaje.
'Vamos a fugarnos de aquí. Te tengo una sorpresa preparada'.
Harry se levantó de la mesa, fingiendo que le dolía la tripa. Me guiñó un ojo para que le siguiera la corriente.
-Chicos, no me encuentro muy bien, mejor voy a tomar un poco de aire. A ver si se me pasa. -dijo finjiendo muy bien.
-Espera Harry, que te acompaño. -dije cogiéndole de la mano, y saliendo con él fuera.
Cruzamos todo el restaurante fingiendo los dos, a la vez que nos mirábamos y nos reíamos de vernos así. Cuando por fin llegamos a fuera, Harry me abrazó por la cintura, y suavemente me besó.
-Finges muy bien, ¿lo sabías? -dijo mordiéndome el labio inferior.
-¡Ay! Harry... -le dije tocándome el labio donde me había mordido haciéndome la tonta para que me volviese a besar.
Sacó un pañuelo del bolsillo, y me lo puso por la cabeza, tapándome los ojos.
-Harry, ¿qué es esto? -le dije confusa.
-Te dije que tenía una sorpresa, así que te la voy a dar. -dijo terminando de hacer el nudo, y cogiéndome la mano para guiarme hasta el coche. -Venga, vamos. Confía en mi. -dijo besándome.
Llegamos hasta el coche, me subió y arrancó hacia esa sorpresa.
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