jueves, 10 de mayo de 2012




CAPITULO 6.

NARRA BLANCA.

La noche no podía ir mejor, estaba con el chico que quería, en sus brazos, sin importarme lo demás, por que hoy solo estaba dispuesta para él.
De repente me acordé de Vero, y me preocupé, llevaba demasiado tiempo sin llamarme, y ella me estaba llamando cada dos por tres, y más si mis padres no estaban en casa.

-¿Qué pasa cariño, qué piensas con esa carita? - me dijo Harry poniéndome ojitos y pucheros para hacerme reír.

-Que tonto que eres Harry... -dije riéndome. -Es Vero, no me ha llamado y ella siempre lo hace, me preocupa.

-Blanca, está con Liam. Estará como una princesa con él a su lado, no te preocupes enana. -dijo abrazándome y besándome la frente.

-Si, supongo que estará bien. -le dije con una sonrisa. Aunque no me quedaba tranquila, no sé, pero presentía que algo iba mal, y tenía que ver con mi mejor amiga.


NARRA VERO.

Me quería morir ahí mismo, lo chicos no paraban quietos de un lado de la casa al otro, todo era un desmadre. Finalmente, se abrió la puerta, y todos se quedaron paralizados. Presentía que algo iba mal, muy mal. Al abrirse, apareció mi hermana mayor por la puerta. No podía creerlo, Isabel, ¿qué hacía aquí a estas horas? Me acerqué a ella separándome de Liam, y noté que estaba llorando, y no paraba de temblar.

-¡¿Isabel?! ¿qué te pasa, por qué lloras? - le dije abrazándola, e intentando no llorar yo también, no podía verla llorar.

-Gordita, -me dijo ella sin poder articular palabra. Al escuchar esa palabra, me puse a llorar como una imbécil, desde pequeña me llamaba gordita, todo esto me superaba. -Los papas han tenido un accidente... -me dijo con la voz entrecortada, abrazándome muy fuerte, y sin dejar de llorar.

-¡¿Qué?! ¡¿Un accidente Isabel?! No puede ser... ¿dónde están? - le dije yo histérica perdida, y de repente sentí a Liam por detrás.

-Vero están en el hospital, pero mi coche se ha quedado sin gasolina y... -le interrumpió Louis.

-No te preocupes Isabel, os llevamos nosotros, hay coches suficientes, así que venga, no perdamos más tiempo. Y tú Zayn vistete, hay señoritas. -dijo Louis cogiendo las llaves de su coche y abriéndonos la puerta.

Cuando Zayn se puso su camiseta, salimos de casa todos. En el coche de Liam íbamos Niall, Zayn y yo, y Louis e Isabel iban en el coche de Louis.


NARRA ISABEL.

Iba destrozada en el coche, me daba palo por el chico, pero es que no podía remediarlo. No podía parar de llorar, solamente pensar que les podía haber pasado algo grave a mis padres, me mataba por dentro.

-Eh, tranquila Isabel, ya veras como todo sale bien. - me dijo Louis sonriendo, e intentando animarme. Me caía bien este chico, mi hermana se sabía buscar buenas amistades.

-Gracias Louis por todo de verdad, no sé que hubiéramos hecho sin vosotros. - le dije devolviéndole la sonrisa y procurando relajarme un poco.

-Nada, las gracias sobran, estoy aquí para lo que quieras, ya sabes, eres la hermana de mi Verito. -dijo riéndose y cogiéndome la mano.


NARRA VERO.

No podía aguantar más, tenía que verles. Sentía un vacío en mi interior que no se podía rellenar con nada.Llegué al hospital donde estaban ingresados y fui corriendo hacia recepción y pregunte por mis padres. La chica miró el ordenador y me dijo que era la habitación 109.

Dejé a los demás atrás y subí al ascensor. Empecé a llorar y a imaginarme en qué estado estarían. Estaba muy preocupada. Si a ellos le pasaba algo, no podría soportarlo.

Empecé a buscar la puerta nº 109. Y cuando llegué, me quedé allí quieta. Sin atreverme a abrir la puerta.

Sentía que mi mano temblaba y la verdad es que no me atrevía a entrar. No veía nada. Mis lágrimas recorrían mi mejilla sin parar. Y la gente que pasaba me miraba con tristeza susurrando cosas. Me esforcé en dejar de llorar, pero no podía.
Cogí el manillar y abrí la puerta muy despacio, tenía miedo de ver el aspecto que tendrían mis padres. Respiré hondo y me acerqué a ellos. Los miré unos segundos y enseguida aparté la vista por las ganas de gritar y llorar aún más. Se encontraban fatal, tenían vendas por algunas partes de su cuerpo, y estaban dormidos... no podía más. Tenía que irme. No podía ver esto. Mis padres...

Negué con la cabeza y salí corriendo de la habitación. Sin darme cuenta me choqué con Liam

-No estés así Vero...- me dijo abrazándome con fuerza.

No, no podía seguir ahí dentro más tiempo. Tenía que irme de este sitio y esconderme en mi habitación a llorar.

-Dejame sola Liam... - le dije mirando al suelo y apartándole la vista. Me dolía hacerle eso, pero no tenía cuerpo para nada, estaba destrozada.

Y al decir esto, me aparté de él y me fui corriendo hacia la salida.
Me topé con los demás y pasé de ellos. Necesitaba estar sola. Salí del hospital y me eché a llorar en el banco más cercano que encontraba. Por suerte no me había seguido nadie. Noté que alguien me observaba desde lejos. Me sequé las lágrimas y vi que un chico se acercaba a mi. Era bastante guapo, tenía el pelo castaño,y sus ojos eran de un gris intenso, que me encantaban.

Cuando al fin llegó hasta mí, me ofreció un pañuelo.

-Gracias-dije casi susurrando.

-No hay de qué. -dijo él muy amable-. Te vi correr saliendo del hospital...

-Mis padres...-dije con voz llorosa, apunto de romper otra vez.

-Eh no, tranquila, no llores más anda.- dijo sentándose a mi lado y secándome las lágrimas de la cara .- Mi hermana también esta en el hospital. La suelo ver cada día.

-Vaya, que bien estamos los dos... -me callé, y me dí cuenta que no sabía su nombre.

-Nathan, me llamo Nathan. - me dijo con media sonrisa. -¿Y esta chica tan guapa, cómo se llama?

-Verónica, pero todos me llaman Vero, o Verito... -dije haciendo una mueca a lo de Verito.

-¿Sabes? Iba a una cafetería que está aquí al lado, dejame invitarte a algo, y así te calmas un poco.- dijo ofreciéndome su mano para ayudarme a levantarme del banco.

Asentí, y me levanté del banco deprisa. La cafetería estaba muy cerca, por lo que no nos dio tiempo a hablar de nada interesante. Pero lo poco que me contaba, me sacaba una sonrisa, y eso me gustaba.

NARRA BLANCA.

No podía más, presentía que algo iba mal, y tenía que llamar a Vero cuanto antes. Cuando iba a marcar, vi a Harry dormido en mis piernas, a sí que intenté moverme lo menos posible para llegar hasta mi móvil, y de repente empezó a sonar. Pero Harry ni se inmutaba. Era Liam.

-Empieza la llamada-

-¡Blanca! Lo siento por no haber llamado antes, pero todo a pasado muy deprisa, y no hemos podido llamaros antes.

-Liam, ¿qué ha pasado? Me estás poniendo nerviosa...¿Y Vero? ¿dónde está? - le dije histérica.

-Los padres de Vero han tenido un accidente, pero nos acaban de decir que están fuera de peligro. ¿Vero? Pensé que estaba contigo, la hemos buscado por todo el hospital para decirle que están bien, pero no hay rastro de ella.

-¡¿Un accidente?! - a tal grito Harry se despertó y me empezó a hacer preguntas, estaba preocupado. -Dios Liam, vamos enseguida. Buscaremos a Vero en cuanto lleguemos, si hay noticias nos llamas. -colgué sin dejarle contestar, teníamos que ir enseguida, necesitaba ver a mi mejor amiga y apoyarla.

Le conté a Harry lo que había pasado, y al contarlo se me saltaron las lágrimas, los padres de Vero eran como mis segundos padres, no podía permitir que les pasase nada malo. Harry al verme así intentó animarme, pero al final él también acabo llorando.

-Venga cariño, vamos a dejarnos de llantos, que nos están esperando.- dijo él secándome las lágrimas.

Llegamos, y lo primero que hice fue subir a ver a los padres de Vero. Me alegró verlos despiertos, aunque me ponía triste que tuviesen algunas partes vendadas, pero lo importante es que estaban vivos. Me despedí de ellos, y bajé a buscar junto a Liam a Vero. Llevábamos una media hora buscándola, y nada, ni cogía el móvil ni daba señales de vida por ningún lado. A sí que Liam y yo decidimos sentarnos a tomar algo en una cafetería que estaba muy cerca del hospital.
De repente a Liam se le cambió la cara por completo, yo me di cuenta, pero no sabía exactamente por qué era.

-Liam, ¿qué te pasa? Te has puesto blanquisimo... ¿estás bien? -le dije preocupada.

-Si, perfectamente.- dijo dando un golpe en la mesa y saliendo de la cafetería corriendo.

-¡Liam! ¿dónde vas? -dije gritando, pero sin ninguna recompensa, ya se había ido. Me dio por mirar hacia donde miraba Liam, y no podía creerme lo que estaba viendo. Vero estaba muy ocupada besando a un chico que en mi vida había visto. Mi mejor amiga había estado a punto de perder a sus padres, y ahora estaba a punto de perder a Liam.