sábado, 19 de mayo de 2012
CAPITULO 8.
NARRA ISABEL.
Llevaba todo el día con Louis, y no me cansaba de estar a su lado. No paraba de hacer cosas para que me olvidase de todo. Y después de lo de mis padres, lo que más necesitaba era alguien que supiese hacerlo. Estaba empezando a sentir algo hacia él, y no podía permitirme dejar escapar a una persona como Louis.
De repente, lo vi que me hacía muecas con la cara, como queriendo distraerme de algo.
-Louis, ¿qué haces? -le dije riéndome.
-Cariño es que estabas empanadisima, no sé en qué estarías pensando, pero debía de ser algo serio. -me dijo imitándome a la vez que conducía.
-¡Oye que yo no tenía esa cara! -dije pegándole un codazo en su brazo, para que dejase de imitarme.
-Ay que no... pero da igual, sigues estando preciosa de todas formas. -dijo mirándome a los ojos, apartando la vista de la carretera por unos segundos.
-¡Louis cuidado! -le dije gritando. Un coche nos venía de frente, y nos iba a comer.
Louis apartó la vista de mí y dando un volantazo para esquivar al coche me agarró la mano.
-¡Eres un peligro! -me dijo sin apartar la vista de la carretera.
-¿Yo? ¿un peligro? ¡Pero si has sido tú el que no paraba de mirarme a mi en vez de a la carretera! -le dije algo confusa, pero más tranquila con su mano agarrando a la mía.
-Por eso eres un peligro. Recuérdame que no te vuelva a traer de copiloto. No puedo dejar de mirarte ni un segundo, porque cuando lo hago me pierdo, y mira lo que pasa.- dijo aparcando el coche, y acercándose a mi para besarme.
Me quedé paralizada. Tanto que cuando se separó de mi, yo aún seguía con los ojos cerrados, asimilando ese beso.
-¿Tanto te ha gustado? -dijo Louis poniéndome morritos, haciendome que le volviese a dar otro codazo, pero esta vez más fuerte.
-¡Eres un imbécil! -le dije acercándome cada vez más a su boca. Me había quedado con ganas de más.
-Si quieres lo vuelvo a hacer... -dijo cogiéndome por la cintura, ya bajados del coche, y acercándome a él con delicadeza para volver a besarme.
Nos quedamos así, besándonos en medio del parking, como si sólo existiesemos él y yo, y el resto no importase nada.
-Ven. He reservado una mesa en mi restaurante favorito. Tú y yo solos. ¿Suena bien eh? -dijo cogiéndome de la mano, guiándome hasta la entrada.
-Lo que mejor suena es ese tú y yo solos. -dije dándole un beso en la mejilla.
De repente mi móvil empezó a sonar. Era mi hermana Vero. ¿Se puede saber qué quería? -me dije pensando hacía mi.
-Empieza la llamada-
-Díme hermanita. -dije algo divertida.
-¿Se puede saber dónde has estado todo el día Isabel? ¡Me tienes preocupadisima! Aunque bueno, por aquí me han dicho que estás en buena compañía... -dijo queriendo insinuar algo, con muchas risas de fondo.
-No empieces Vero, que nos conocemos. -le dije mirando a Louis, que no me dejaba hablar, porque no paraba de hacerme preguntas sobre quien era. -Si, estoy en muy buena compañía cariño, así que no te preocupes, luego nos vemos. -colgué antes de que empezase a bromear más de la cuenta, como siempre hacía cuando salía con algún chico.
Entramos al restaurante y era enorme. Precioso. Se nos acercó un camarero, y nos guió hasta nuestra mesa para dos. Era una mesa pequeña, lo suficiente para no estar demasiado lejos de Louis. Tenía en medio una vela, y una rosa roja al lado con una pequeña carta debajo.
Louis me hizo sentarme, cogió la rosa con la carta, y me la dio con una sonrisa en la cara.
-Vaya Louis, qué bonita. Muchas gracias. -le dije oliendo la flor, y abriendo la carta para ver que ponía dentro.
'Let me love you'.
Al leerlo, me emocioné, me levanté de la mesa, y fui a besarle. Era una declaración en toda regla.
Llegó la comida, y los dos hambrientos empezamos a comer. De repente Louis empezó a echarme agua en el vaso, y al verlo, me entraron ganas de hacer pis.
-Louis, tengo que ir al baño, ahora vuelvo.- le dije dándole un beso y corriendo hacia el baño.
Cuando por fin lo encontré, abrí la puerta y me metí en el primero que encontré. Pero la puerta no se cerraba bien, así que tuve que probar en el de al lado. Al intentar abrir la puerta, una voz muy conocida me respondió gritando.
-¡No! Está ocupado, enseguida salgo. -dijo una chica desde dentro.
La voz me resultaba demasiado familiar. ¡Era Vero!
-¿Vero? ¿Eres tú? -le dije pegándome a la puerta para oírla mejor.
-¿Isa? ¿Qué haces aquí? -dijo abriéndome la puerta. Ya había acabado.
-Muy bien. Hago pis, que no aguanto más, y te cuento todo. -dije tirándole mi bolso encima y cerrando la puerta corriendo.
Cuando salí, le enseñé la carta que me había escrito Louis, y empezó a gritar como una loca por todo el baño.
-¡¿Que estás con Louis?! ¡Si! ¡Lo sabía! -dijo cogiéndome de las manos para que saltara con ella de alegría.
-Shh loca, que esto es un sitio muy tranquilo Vero... -le dije poniéndole un dedo en la boca, haciendo que se calmara.
-Me alegro mucho por ti Isa. Por fin encuentras a alguien de verdad. Así que no lo dejes escapar, porque entonces seré yo la que te pegue. -me dijo poniendo una cara de enfadada falsa, haciéndome reír.
-Bueno enana, ¿y tú qué haces aquí? ¿con Liam pillina? -dije guiñandole un ojo, cogiéndole el bolso que le había tirado al entrar al baño.
-No tonta, estamos Blanca y yo con los chicos. Ahí, en la mesa de al lado de la barra. -me dijo señalándome la mesa. Sí, ahí estaban. Se hacían notar. Eran a los que más se les escuchaba.
-Bueno enana, que Louis me está esperando sólo en la mesa. No le voy a hacer esperar más. -le dije dándole un beso en la mejilla, y saliendo del baño sin que los chicos me viesen.
NARRA BLANCA.
No podía más, si no paraba de reír, me iba a explotar el estómago de lo que me dolía. Sentí mi móvil vibrar y lo cogí rápidamente pensando que era una llamada. Pero no, era un mensaje. Un mensaje de Harry, que estaba en frente mía sonriendome divertido con su móvil en la mano. Le devolví la sonrisa, y fui a leer el mensaje.
'Vamos a fugarnos de aquí. Te tengo una sorpresa preparada'.
Harry se levantó de la mesa, fingiendo que le dolía la tripa. Me guiñó un ojo para que le siguiera la corriente.
-Chicos, no me encuentro muy bien, mejor voy a tomar un poco de aire. A ver si se me pasa. -dijo finjiendo muy bien.
-Espera Harry, que te acompaño. -dije cogiéndole de la mano, y saliendo con él fuera.
Cruzamos todo el restaurante fingiendo los dos, a la vez que nos mirábamos y nos reíamos de vernos así. Cuando por fin llegamos a fuera, Harry me abrazó por la cintura, y suavemente me besó.
-Finges muy bien, ¿lo sabías? -dijo mordiéndome el labio inferior.
-¡Ay! Harry... -le dije tocándome el labio donde me había mordido haciéndome la tonta para que me volviese a besar.
Sacó un pañuelo del bolsillo, y me lo puso por la cabeza, tapándome los ojos.
-Harry, ¿qué es esto? -le dije confusa.
-Te dije que tenía una sorpresa, así que te la voy a dar. -dijo terminando de hacer el nudo, y cogiéndome la mano para guiarme hasta el coche. -Venga, vamos. Confía en mi. -dijo besándome.
Llegamos hasta el coche, me subió y arrancó hacia esa sorpresa.
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