martes, 5 de junio de 2012
CAPITULO 11.
NARRA CARMEN.
Llegamos a una especie de cala, donde no había nadie. Era preciosa.
-¿Te gusta? -dijo Zayn cogiéndome la mano.
-Me encanta. Es preciosa Zayn. -le dije mirando hacia el mar, perdiéndome en él.
-Sabía que te gustaría. Este es mi sitio, siempre vengo aquí cuando las cosas van mal, o cuando echo de menos a mi gente. -dijo sin soltarme la mano. -Y no suelo traer a cualquiera... -añadió volviendo la cabeza suavemente hacia mi.
-¿Qué quieres decir con eso Zayn? -le dije confusa.
-No sé que me pasa contigo Carmen. Pero...
De repente alguien nos interrumpió. Y yo me quedé con las ganas de saber su respuesta.
-¡Chicos! Hay que irse, en media hora tenemos una entrevista Zayn. -dijo Louis cogiéndonos de las manos y llevándonos hasta el coche.
El trayecto a casa fue extraño. No paraba de preguntarme qué era lo que le pasaba a Zayn conmigo.
Llegamos a casa, y lo primero que hice fue darme una ducha, y tirarme en la cama a pensar en todo lo que había pasado hoy. Parecía todo tan irreal.
Estaba aún sin arreglar, con la toalla reliada por el cuerpo. Y de repente recordé las palabras de Isabel al bajarme del coche.
¡En una hora pasamos a buscarte!
Rápidamente miré el reloj, y sólo disponía de 10 minutos para arreglarme. Empecé a sacar ropa del armario, dejándolas caer por cualquier sitio. Hasta que por fin encontré algo que me gustaba.
NARRA BLANCA.
Iba de camino a casa de Carmen, recordando la sorpresa de Harry de esta mañana. Por lo que todo el camino fui con una sonrisa en la cara de oreja a oreja.
Cuando por fin llegué, lo primero que hice fue quitarme los tacones, y revolearlos por la habitación de Carmen. Me estaban matando los pies.
-¿Pero estás loca? ¿Como vienes desde tu casa hasta aquí con estos tacones? -dijo Carmen cogiendo un tacón en la mano.
-Ya sabes. Para presumir hay que sufrir cariño... -le dije tirándome en la cama y riéndome. -Estoy muerta, y todavía no ha empezado la noche.
-¿La noche? ¿Es que vamos a salir a la noche? -dijo señalando su ropa.
-Si, así que ya te puedes ir quitando esa ropa. -le dije sacando de su armario un vestido que me encantaba.
-Como usted mande señora. -dijo cogiendo el vestido, y entrando en el baño para ponérselo.
-No sé por qué no te cambias aquí delante mía... que no muerdo eh. Que a ti el único que te muerde es Zayn. -le dije divertida.
-¡Blanca! -gritó desde la puerta del baño tirándome lo primero que cogió. Un cepillo de pelo.
-¡Ay! ¡Pero si es verdad! Ya he visto las fotos... -le dije encendiendo mi móvil.
-¿Qué fotos? -dijo saliendo del baño corriendo.
-¿Que no las has visto aún? Pues son preciosas... -le dije burlándome un poco de ella.
-No, no, ¡no puede ser! -dijo tirándose en la cama.
-Vamos, que no pasa nada Carmen. Es imposible que estés con alguno de nuestros chicos y que segundos más tarde no haya ninguna foto vuestra. -le dije acariciándole el pelo, calmándola. -¡Asi que venga! Levanta de ahí, que las chicas ya nos estarán esperando.
Nos levantamos de la cama, cogimos todas nuestras cosas, nos pusimos los tacones, y salimos por la puerta.
Cuando llegamos a la discoteca, nos seguían muchas cámaras, y aunque intentabas evitarlas, o ignorarlas, era imposible. No paraban de preguntarnos por los chicos, e incluso había fans pidiendonos fotos y autógrafos. Todo era increíble.
Terminamos con todas esas fantásticas chicas, y nos adentramos en la discoteca. Había muchisima gente, entre ellas famosos y famosas. En cuanto entramos, un señor nos dejó una nota para cada una de nosotras. Corriendo las abrimos.
-¿Qué será chicas? -dije impaciente por abrirla y leerla. -La mía es de Harry.
Que guapa estás esta noche princesa. Sigue a un camarero que lleva una rosa en su chaqueta, te espero al final.
-Vaya, que bonito. La mía es de Zayn. -dijo Carmen leyéndola.
Buenas noches preciosa. ¿Te apetece jugar? Busca la siguiente pista en un cubata de la barra. Estaré esperándote en la meta.
-Dios, estoy temblando chicas. La mía es de Louis. -dijo Isabel emocionada.
¿Dónde está mi vida? No voy a aguantar mucho sin ti, así que encuentra un peluche de zanahoria por la discoteca. Te guiará hasta mi, te esperaré aquí.
-¡Mirad chicas! ¡La mía es de Liam! -dijo Vero gritando.
Hola mi niña. La reunión ha sido larga, te necesito. Sigue un camino de velas, y llegarás a la pista. Te esperaré, no me iré sin ti.
Nos miramos unas a otras sin poder reaccionar. Hasta que cada una salió corriendo hacia donde indicaba su carta. Impacientes por saber que nos esperaba.
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