jueves, 11 de octubre de 2012




CAPITULO 14.

NARRA BLANCA.

Desperté al lado de Harry, envueltos entre las sábanas. La verdad es que me quedaría el resto de mis días ahí a su lado. Pero no podía ser, tenía que levantarme. Intentando no moverme demasiado para no despertarlo, me deshice de las sábanas, y fui al baño a asearme.
Cuando salgo, no veo a Harry en la cama, y pienso que quizá esté en la cocina desayunando, pero de repente alguien me coge por la espalda abrazándome.

-Buenos días, ¿qué tal ha dormido hoy mi princesa? -me susurra al oído con voz de dormido.

-A tu lado, ¿quien va a dormir mal? -le contesto girándome hacia él y besándolo. -¿Y tú que tal has dormido? -le pregunto separándome pocos milímetros de su boca.

-No había dormido mejor en mi vida. -dice sonriéndome divertido.

Bajé detrás de Harry a la cocina, y en la mesa estaba el desayuno preparado. Zumo de naranja, tostadas, fruta, incluso huevos con bacon.

-¿Y esto Harry? -le pregunto mirando la mesa, sorprendida.

-Bueno, mientras estabas en el baño, y creías que estaba dormido, he hecho todo esto. -dice poniendome una mueca e invitándome a sentarme a su lado.

-Cada día me sorprendes más rizitos. -le digo sacudiéndole los rizos y cogiendo mi vaso de zumo.

Mientras bebo, Harry no para de mirarme. Le veía las intenciones, pero estaba demasiado dormida como para reaccionar a tiempo. Así que aprovechó y me dio un golpe en el brazo tirando el zumo por toda mi camiseta.

-¡Harry! -grito poniéndome de pie y mirando mi camiseta. -Oh no. Esto no se va a quedar así escarolilla. -Cojo lo primero que tengo a mi alcance, un vaso de leche fría y se lo tiro por encima. -Bien, ya estamos en paz.-digo corriendo por la casa, con la camiseta empapada en zumo de naranja, y Harry detrás mía.

-¿Cómo que escarolilla? ¿Eso que es, nuevo? -dice corriendo detrás mía con el pelo pasado por leche fría chorreándole por la cara y por la camiseta. -¡Mira cómo me has puesto! Ven aquí.. 

-¿De verdad esperas que vaya? Me vas a matar. -le grito riéndome desde el otro lado de la mesa.

-Muy bien, cerraré los ojos, así no podré verte, y depende de lo que me hagas, te mato o no. -me dice cerrando los ojos.

Me acerco suavemente a él, y justo cuando estoy pasando por su lado, abre los ojos y me coge por atrás riéndose. 

-¿Dónde crees que vas? -me dice al oído. Y me gira poniendo su boca casi en la mía. -¿No te parece que nos molesta un poco esta ropa tan mojada y pringosa? -dice deshaciéndose de mi camiseta y de la suya.


NARRA VERO.

Habían pasado 2 días desde que los chicos nos dieron esas sorpresas tan fantásticas en la discoteca esa noche. 2 días desde que Liam me guió por un camino de velas hasta llegar a él. Todo lo que hacían por nosotras era increíble. Definitivamente, teníamos los mejores novios que se podía tener. 

-¿En qué piensas cariño? -dice Liam cogiéndome de la mano.

-En esa noche, en la de tu sorpresa. -le digo sonriendo.

-¿Te gustó? Pues aun te quedan unas cuantas más a mi lado señorita, vete acostumbrándote. 

Me acomodé en su hombro, cuando de repente su móvil empezó a sonar. 
Mientras hablaba me miraba, y eso me preocupaba. La cara que me ponía no era precisamente de felicidad. Tras 10 minutos hablando, por fin cuelga.

-¿Qué pasa Liam? ¿A qué viene esa cara? -le digo preocupada, sentándome en frente suya.

Liam me cogió de las manos, y se acomodó a mi lado. No entendía nada. ¿Qué podría haber pasado?