NARRA VERO.
Voy de un lado a otro de mi habitación, sin saber qué hacer. Mirando una y otra vez el móvil. Esperaba la llamada de Blanca muy impaciente y nada, ningún sms ni llamada. Suspiré cansada de esperar tanto rato. Me tiré a la cama pensativa,achuchando a mi osito de peluche que me había regalado Liam. Tenía que preparar lo que le tenía que decir. Pero estaba segura de que ni me haría caso si le decía que, su querido novio le había puesto los cuernos. Me recosté en la cama, dejando que todo mi cuerpo descansara en el blandito colchón. No sabía qué hacer... dudaba con decirselo o no. De repente el tono de mi móvil me sobresaltó. Miré la pantalla. “Blanca”
-Oh Dios mio, oh Dios mio-dije en voz alta-. ¿Ahora qué hago?
Empecé a ponerme nerviosa. No sabía qué decirle. Era mi mejor amiga y no quería que estuviera triste por un estúpido chico que le había puesto los cuernos. Además me caía mal su novio...
era demasiado creído y muy chulo... dejé de pensar en él y me concentré en mi amiga.
Contesté y antes de que me diera tiempo de hablar. Blanca empezó a hablar como una loca. No se le entendía nada de lo que decía.
-Eh eh eh, da marcha atrás, que no te he entendido nada de nada-dije riéndome. Intentando ganar tiempo para poder explicárselo bien. Y de repente oí cómo se reía conmigo. Desde siempre su risa era contagiosa. Y la verdad es que me encantaba. Suspiré sin querer, y al hacer eso, Blanca se quedó callada. Lo había estropeado... ¿y ahora cómo le explicaría mi repentino suspiro? Y entonces reaccioné preguntándole una cosa absurda.
-¿Bueno, qué me cuentas?-pregunté, sabiendo que le había enviado un sms sobre Ángel.
-¿Qué dices Vero? ¿Si eras tu la que me tenía que contar no?-preguntó frustrada.
-Vale, vale. No te pongas así. Intentaba romper el hielo-dije inocente.
Se oyó otra carcajada de Blanca.
-Bueno, cuéntame lo de Ángel. Que me has dejado preocupada con tu sms...
-Jope, si que vas al grano-dije sarcásticamente. Ya no podía retener más la información. Me estaba matando por dentro. Cogí aire y volví a hablar: Sí, es sobre él. Sé que no me vas a creer, pero bueno... paré de hablar.
-Sigue por favor...
Tragué saliva. Allí va, dije pensativa.
-¡Ángel te a puesto los cuernos Blanca!
Un silencio incómodo se apoderó de nuestra conversación. Sabía que iba a pasar algo así, pensé.
Y ahora venía la parte en que no se lo creía y yo me fastidiaba...
-¿¡Con que eras tú la que se inventaba esa cosas!?-gritó Blanca. Me quedé paralizada. ¿Cómo que era yo? Si no había echo nada... y Blanca volvió a hablar: ¡No me lo puedo creer! ¡Eres mi mejor amiga, y te inventas historias absurdas sobre él! ¡¿Intentas hacerme daño o qué?! Y antes de que pudiera contestar, ya me había colgado. Miré el móvil con rabia. ¡Había salido todo mal! Pero no podía permitirme dejarme ganar por ese estúpido de Ángel. Llamé a Liam con rapidez.
-¿Diga?-contestó alegre-. ¿Mi querida vero me extrañaba?
NARRA BLANCA.
No me lo podía creer. Mi
mejor amiga estaba rumoreando cosas sobre Ángel que no era verdad.
Estaba enfadada y a la vez decepcionada de que hiciera eso. Había
caído muy bajo para hacer una cosa así. Tiré el móvil a la cama,
sin importarme que se rompiera o que se cayera. Y de repente sonó el
timbre de casa. Bajé las escaleras con pereza. Que se fastidiara el
que llamase. No estaba de buen humor para visitas.
En cuento llegué, abrí la
puerta. Y me sorprendió que fuese Liam. Y sin avisarme me agarró
del brazo y me sacó de casa.
-¿A dónde vamos?-pregunté
intrigada.
-Ya lo verás.
-No, no, no. Liam, si
piensas llevarme con Vero, olvidalo. No pienso perdonarla por lo que
ha echo.
¡¿Cómo pudo hacerme eso?!
-grité apunto de llorar.
Liam me sonrió con dulzura.
-Eh, tranquila-dijo
amistoso-. No pienso permitir que un simple chico rompa vuestra
amistad. Si no le crees, tendrás que creerlo con tus propios ojos.
Y al decir eso me callé.
Estaba segura de que era mentira, Ángel no me haría eso,por lo que
le hice caso. Y le seguí sin rechistar.
Después de un tiempo
andando. Reconocí la casa. Era de Sara. ¿Por qué me llevaba a este
sitio Liam? ¿Y Vero? Pregunté sin querer en mi mente. Aun así la
quería, puede que hasta le perdonaría por hacer una cosa así. Pero
todo a su debido tiempo. Por ahora la dejaría sufriendo por lo que
había echo. Seguí callada, por lo que Liam me miró muy serio.
Pasaba algo y lo intuía.
-Ven Blanca, confía en mí.
Afirmé con la cabeza y
seguí andando hacia la casa de Sara. Cuando al fin llegamos a al
puerta. Me quedé paralizada. Pero Liam llamó a la puerta por mí. Y
en cuanto la puerta se abrió, apareció Sara mediodesnuda, tapada
con una sábana. Ahora sí que me había petrificado. No sabía qué
hacer. Le estaba molestando...le miré a Liam. Y él se encogió de
hombros. Y de repente Vi cómo alguien se acercaba a Sara. Seguro que
era su novio pensé. Se acercó más y me fijé que no llevaba
camisa, por lo que bajé la mirada de vergüenza y dijo el chico:
-Cariño, ¿es la pizza?
Esa voz me soba mucho, por
lo que levanté la vista con curiosidad y vi su cara. Casi me
caía al suelo. ¡ERA ÁNGEL!
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