sábado, 5 de mayo de 2012


CAPITULO 3.

NARRA BLANCA.

-No puede ser.-dije para mis adentros queriéndome morir ahí mismo. Mi novio, el que yo creía que era el hombre de mis sueños, me estaba poniendo los cuernos con una de mis peores enemigas.
Con una lágrima ya por la cara, me digné a mirar a Ángel y a la pordiosera de Sara. 

-¡Eres un hijo de puta Ángel! Tanto que me querías, y que te ibas a comer el mundo conmigo, ¡¿y en cuanto sales de mi casa entras en la de ésta?!

-Blanca te lo puedo explicar, esto no es lo que parece..
-Liam vámonos,  no pienso desperdiciar mi tiempo en gente como esta. Espero que te vaya bien, porque a mi no me vuelves a ver la cara en tu vida.- dije intentando hacerme la fuerte, aunque por dentro me estuviese muriendo.

El camino de vuelta a casa fue extraño, yo no paraba de llorar, y Liam cada dos por tres se paraba y me abrazaba constantemente.

-Liam eres un amor, Vero es muy afortunada teniéndote al lado, de verdad. Ella si que sabe elegir, no como yo…- volví a recordarlo, y empezé a llorar de nuevo.

-Eh pequeña, ya está venga.- dijo secándome las lagrimas de la cara. –Ese tío no ha sabido apreciar lo que tenía al lado, así que esta noche, otro lo sabrá apreciar, hazme caso.

-¿Qué? ¿ésta noche? Liam, no tengo ganas de nada, de verdad… muchas gracias por animarme, pero no puedo…

-¡Déjate de tonterías! –dijo sonriéndome.- Esta noche, Vero y tú os venís con los chicos y conmigo, y ya veras como te olvidas de todo.

Definitivamente, Liam era un cielo, los tres nos conocemos desde que éramos enanos, y cada día Liam me sorprendía más. Siempre esta ahí, sacándote una sonrisa en el peor momento, aunque no lo consiga, él nunca te dejará llorar por nada ni por nadie.

Llegué a casa, y subí a mi habitación, sinceramente creo que me merecía una buena fiesta esta noche, no me pensaba quedar en casa mientras él se reía de mi con esa asquerosa. De repente, mi móvil empezó a sonar, al ritmo de Another World, del grupo de Liam, One Direction. Corrí hacia el móvil, sabía que era Vero con los planes para esta noche. Sí, estaba en lo cierto, era ella.

-Empieza la llamada-

-¡Hola hola preciosa! ¿Preparada para no dormir esta noche?

-Bueno, tanto como para no dormir… ya sabes como es mi madre, tengo que volver a dormir a casa Vero.

-No te preocupes por tu madre, que ya me e encargado de eso. Así que venga, que en media hora Liam y yo pasamos a buscarte. ¡Ponte guapa!

-Acaba la llamada-

Sin darme tiempo a decir nada más, colgó el móvil. Quería pedirle perdón por todo lo que le dije cuando me dijo lo de Ángel. No sé como pude dudar de ella, estaba verdaderamente cegada con ese payaso. Pero era Vero, ella nunca se enfadaba por nada, me ha perdonado todo, y me repite siempre que lo volvería a hacer una y otra vez. 

Cuando miré el reloj, sólo faltaban 20 minutos para que pasaran a recogerme, así que puse las planchas a calentar, mientras que me ponía un vestido blanco ceñido a la cintura con un cinturón marrón, que me regaló Vero en mi cumpleaños. Aprovechando que mi madre se había ido a tomar algo con las amigas, entré a su zapatero y cogí esos tacones que me encantaban tanto, los que de pequeña fantaseando con ser mayor me los ponía, y mi padre me tenía que agarrar porque siempre acababa en el suelo. Llegué al espejo del baño, y me dispuse a maquillarme, no demasiado, nunca me ha gustado estar demasiado maquillada, como mucho los ojos, así que eso ice. Las planchas ya estaban calientes, demasiado diría yo, así que empecé a ondularme el pelo, y de repente llamaron a la puerta. Dejé todo como estaba, cogí llaves, el bolso, la cámara y dinero, y bajé todo lo rápido que pude.

-¡Guau Blanquita! Se van a pelear por ti esta noche… –dijo Liam acercándose a mí para darme dos besos.

-Si, pero tú no le mires con esos ojitos anda.- dijo Vero apartándole la cara un poco celosa.

-No cariño, para mí sólo existes tú, ya lo sabes.- dijo Liam acercándose a ella y besándola.

-Bueno chicos por favor, no es por interrumpir, pero es que me dais un poquito de envidia y eso… -dije riéndome.

Tenía la sensación de que esta iba a ser mi noche, y que no debía de estar más rallada por ese.

NARRA VERO.

Por fin llegamos al lugar de la fiesta, y fuera había una cola que daba la vuelta a la manzana, eran fans, esperando a nuestros chicos. Me encantaba ver eso, eran fantásticas todas y cada una de ellas, dando lo que sea y esperando el tiempo que sea sólo por ver a sus ídolos.

Entramos, y cogí de la mano a Blanca, ya que Liam había ido a buscar a los chicos, que estarían tomando algo por el bar. Nos sentamos a esperarlos, y Blanca estaba nerviosa, siempre se lo notaba, cuando lo está no para de mover la pierna, o de morderse el labio.

-Cariño, ¿estás bien? No estés nerviosa, ésta es tu noche.

-Vero lo siento, siento todo lo que te dije por culpa de Ángel, tú sabes cuanto lo quería, y era imposible que me creyera tal cosa sin verlo. Lo siento de verdad, muchas gracias por abrirme los ojos.-dije con la voz entrecortada, apunto de llorar.

-Eh eh, aquí no se llora eh.- dijo abrazándome y besándome en la frente. -Que nos ha costado mucho el rímel, como para que se nos corra todo ahora, así que venga, a sonreír, que vean todos esa sonrisa que tanto me gusta.- dije con los ojos llorosos apunto de llorar, y nos volvimos a abrazar.

La verdad es que no me cansaré nunca de abrazarla y achucharla, me siento mejor cuando lo hago, es mi pequeña, y gracias a ella nunca estoy mal.
De repente, mientras nos abrazábamos, llegaron los chicos como siempre tan alegres y haciéndose bromas unos a otros. Liam me cogió por detrás y desde ahí iba presentándonos a todos.

-Muy bien preciosas, estos son Niall, Louis, Zayn y Harry.- dijo guiñándole un ojo a Blanca en cuanto mencionó al último, Harry.

Después de estar un rato con los chicos presentándonos y hablando sobre cómo conocimos a Liam, vi que Harry no le quitaba ojo a Blanca, así que me dispuse a contárselo enseguida, él era un chico genial, y seguro que no le haría daño.

-Muy bien chicos… ¡QUE EMPIEZE LA FIESTA! -dijo Louis riéndose.

NARRA BLANCA.

La noche seguía, y yo llevaba un par de cubatas de más encima. Mientras iba a por otro a la barra, alguien me cogió de la cintura, evitando que me cayera con la pata de una mesa. Si, soy muy torpe.

-Eh preciosa, ¿dónde vas? Que te me vas a matar… -dijo una voz susurrada en mi oído, muy dulce.

Me gire hacia él para ver quien era, y allí estaba, perfecto como me lo llevaba imaginando desde que lo vi por primera vez en una pantalla, Harry Styles.

-Pues… iba a por un cubata… o eso creo, sí sí, iba a por un cubata.- dije confusa y nerviosa, lo tenía demasiado cerca, no me lo podía creer.

-¿Otro cubata? Anda, vamos a sentarnos, estás un poco tocada cariño.- dijo dándome la mano y llevándome a una habitación de las de arriba del bar. –Aquí estaremos mejor, sin tanto ruido.- dijo acercándose a mi, sonriendo.

Las horas pasaban volando a su lado, riendo y bromeando con cada cosa que me decía. Estábamos tonteando, y de pronto se le cayó encima de mí el cubata que él seguía bebiendo.

-Oh mierda, que frío está Harry.- dije separándome el vestido del cuerpo y riéndome.

-¡Lo siento! Ven, te dejo algo que tendrá Zayn por aquí.

-A si que me traes a la habitación de Zayn eh… -dije acercándome a él demasiado. Sentí unas ganas tremendas de besarle, y lo hice, le besé.

En cuanto nos separamos, me acordé de Ángel, y llorando cogí mis cosas y salí corriendo de la habitación, dejando a Harry tirado en la cama.  Subí al coche con Vero, que me estaba esperando desde hace una hora abajo. Me vio que tenía el rímel corrido, a si que se dio cuenta de que había llorado.

-Eh cariño, ¿qué te pasa? –dijo abrazándome.

-He besado a Harry… -dije mirando hacia el suelo.

-Bueno, ¡eso es genial cariño! Así te olvidarás de Ángel de una vez.

-Ese es el problema Vero… que cuando lo estaba besando, me acordé de Ángel, y llorando salí corriendo dejándolo ahí tirado, soy una idiota.- dije llorando aún más.

Acabando de decir eso, mi móvil sonó, era un mensaje, un mensaje de Harry.

No hay comentarios:

Publicar un comentario