lunes, 7 de mayo de 2012



CAPITULO 4


NARRA VERO.

La verdad es que estaba realmente preocupada por Blanca. Era la primera vez que la veía sufrir tanto y no sabía cómo consolarla. La idea de traerla a una fiesta había sido una mala idea y a la vez buena. La mala era que se había emborrachado hasta no poder sostenerse y la buena es que había conocido a un chico fantástico. Y mucho mejor que Ángel. Me parecía muy guapo y simpático. Harían buena pareja pensé. Sonreí ante ese pensamiento. Y de repente me fije en que Blanca ya no estaba. Miré hacia los lados muy preocupada.

-¡¿Blanca?!-grité desesperada dentro del coche.

El chófer del taxi se asustó a tal grito que dí, me miró por el retrovisor un poco enfadado. Parecía haberle molestado que gritara tan fuerte. Pero no me importó, tenía que encontrar a Blanca.

Entonces el chófer abrió la boca:

-La chica a vuelto a irse a hacer algo...o yo que sé qué.- me dijo.

Dí un brinco en el asiento y me acerqué al chófer.

-¿Cómo que se ha ido? Si... hace unos momentos estaba al lado mía-dije mirando los dos asientos vacíos.

El chófer soltó una carcajada y volvió a mirarme por el retrovisor.

-Se fue cuando empezaste a dormirte en el coche y me dijo que le parara en otro sitio.

Al decir eso, puse cara de tonta al no entender nada de lo que decía.

-¿Cómo que me he dormido? Si estaba despierta durante toda la trayectoria...

-Já, lo habrás soñado.-Se burló él.

-No puede ser...-dije en voz baja.


NARRA BLANCA.

No, esto estaba mal. No podía volver con Harry, le había dejado tirado en la habitación, pero cada vez me entraban más ganas de verlo. Me atraía demasiado, puede que hasta más que Ángel. Lo negué con la cabeza rápidamente, quitándome los absurdos pensamientos. Miré el móvil con el mensaje de Harry y suspiré. Me apetecía volver a ver el mensaje:
 -Buenas noches preciosa, aunque sería mejor si estuvieses aquí a mi lado. No me quito de la cabeza ese beso, pero que te quede claro que esto no se va a quedar así, espero verte pronto, Harry.

Iba de camino a casa leyendo el mensaje, con una sonrisa de oreja a oreja, no me lo podía creer, Harry verdaderamente me gustaba, y no pensaba dejarle escapar, no, no podía.
Estaba a pocos metros de mi casa, y en la puerta estaba aparcado un coche que no lo conocía de nada, -Ya está mi vecina otra vez aparcando en mi plaza de garaje, cuando la vea sin una gota de alcohol encima, será un milagro.- dije riéndome yo sola. Pero no, estaba equivocada, no era ni el coche de mi vecina, ni mi vecina la que me estaba esperando en la puerta...

-Vaya, por fin llegas,me estaba quedando helado aquí sólo... -dijo con una sonrisa en la cara. Esa sonrisa que me traía loca perdida.

-Madre mía, estás loco, ¿qué haces aquí? Anda pasa .- dije riéndome y acercándome a la puerta para abrirla.

De repente Harry me cogió de la cintura, y me acercó a él, haciendo que sintiese otra vez esas ganas tremendas de besarle. Él sonreía, mientras yo le odiaba por ser tan perfecto, sabía que me encantaba su sonrisa, se lo dije antes de besarle e irme corriendo, y a veces parecía que sólo sonreía para incitarme a que le besase de nuevo.

-Estás guapísima esta noche, ¿te lo he dicho ya? - dijo susurrándome al oído sin soltarme, y pegándome cada vez más a él.

-Sí, me lo has dicho unas cuantas veces.- dije sin saber bien que hacer, así que me separé despacio, abrí la puerta y le invité a pasar.


NARRA VERO.

Bajé del taxi rapidísimamente, tenía que encontrar a Blanca, seguro que estaba perdida por ahí, estaba demasiado borracha como para llegar a casa bien, así que cogí el camino más corto para llegar a casa de Liam, y que me acercase con su coche. Por fin llegué, llamé a la puerta y me dio la sensación de que lo había despertado, aunque él decía que no.

-Bueno princesa, tú dirás, ¿tantas ganas tenías de verme? .- me dijo sonriendo.

-No Liam, estoy preocupadísima por Blanca, la he perdido, y seguramente ella estará perdida por ahí sola, llévame a buscarla por favor.

-¿Perdida? -dijo en tono sarcástico, y soltó una carcajada.

-Sí Liam perdida, no sé porqué te ríes.- dije un poco enfadada.

-Cariño, está con Harry, así que perdida, te aseguro que no está. Harry salió corriendo detrás de ella cuando se fue corriendo, pero ya os avíais ido en el taxi. Y por cierto, no te despediste de mí... -me dijo acercándose a mi poniéndome su frente en la mía. -Así que ¿por qué no te quedas aquí? -añadió con una sonrisa en la cara.

-Muy bien, me quedaré, pero sólo porque es tarde, y claro, me pueden violar por ahí...- dije sonriéndole y me lanzé a besarlo.


NARRA BLANCA.

Las horas al lado de Harry pasaban como si fuesen segundos, me sentía verdaderamente bien a su lado, no paraba de hacerme reír con sus tonterías, y sus besos, dios, sus besos iban a acabar conmigo.

-¿Sabes? En el momento que te ví aparecer de la mano de Vero, sabía que ibas a ser mía.

-¿Cómo? ¿quién te ha dicho que soy tuya? -dije sonriendo y cogiéndole de la mano, para que me abrazara aún más fuerte de lo que lo hacía.

-Si, mía. Solamente mía. - dijo a medio milímetro de mi boca, para luego besarme como si no hubiera mañana.

De repente, llamaron a la puerta varias veces. Me levanté muy despacio, no quería ver a otra persona que no fuese Harry ahora mismo, que se fastidiara el que llamaba a estas horas. Llegué a la puerta, y escuché una voz muy familiar, parecía como si estuviese llorando. Abrí la puerta, y casi no me tenía en pie, -¿qué hacía aquí? - me dije para mí misma. No podía ser verdad.

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